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La consolidación absoluta de la trayectoria profesional del "Niño de Linares" tiene lugar a lo largo de los años ochenta, cuando, tras más de veinte años sobre los escenarios, continúa estando en lo más alto del panorama artístico. La consecución de un Disco de Uranio en 1980 por sus ventas de más de 50.000.000 de copias con la discográfica Hispavox, no viene sino a corroborar la grandeza del cantante, su tenacidad y su entrega en escena.

Durante esta época, se suceden los viajes, las giras y actuaciones en televisión por todo el mundo, especialmente durante las celebraciones de su vigésimo y vigesimoquinto aniversarios artísticos, que festeja con grandes espectáculos. Este es el caso del concierto que ofrece en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid en 1985 ante más de 100.000 personas, con el que Raphael quiso agasajar a sus incondicionales.

Dado su éxito en América y con el fin de conciliar en la mayor medida posible sus compromisos profesionales con su vida familiar, cambia de lugar de residencia en varias ocasiones, haciendo de México, EEUU y, por supuesto, España, su hogar.

Nuevas generaciones pasan a engrosar las filas de sus seguidores que, en este momento, corean los temas que Manuel Alejandro y Jose Luis Perales, componen para el artista y con los que continúa recibiendo nominaciones y premios de peso internacional.